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12 abril, 2012

La cadena alimenticia, que a algunos ahoga.

por @EfeZetaSeis

En muchos colegios de Madrid se organizan excursiones con los niños a granjas-escuela para que vean de donde se obtiene la leche, como se ordeña, de donde vienen los huevos de las tortillas, etc. Lo que no se les cuenta a los niños es el precio que se le paga al ganadero, pescadero o agricultor por los productos. Tampoco se les habla del precio al que luego lo van a pagar, sus padres, en el supermercado o tienda de barrio.

Tengo la suerte de haberme criado en un lugar pegado al mar y de poder enseñar a mi hija cómo se obtienen productos como las hortalizas, los huevos, el pescado, la carne, etc, que luego vemos en el supermercado. Y la suerte es que le puedo enseñar la verdad, no granjas-escuela preparadas para visitas guiadas. Y le puedo enseñar lo que es TRABAJAR. Pero trabajar con mayúsculas, no gestionar, administrar, tramitar, y otras monsergas.

Le puedo enseñar a pescadores, que salen a faenar a las 4 de la mañana, con un tiempo de “perros”, con la mar brava, con las manos entumecidas por el el frío y arriesgando la vida, que tras 12 horas de trabajo, vuelven con el pescado para recibir por él, y por su trabajo, una miseria. Porque la realidad, es que no es extraño encontrar diferencias del 200%-400% entre el pescado en rula y el pescado en tienda. Depende mucho de la variedad del pescado pero hay piezas que pueden superar el 700%. Podéis comprobarlo vosotros mismos en la siguiente tabla de precios de Diciembre de 2011.

Muchos exponen una serie de razones por las que el precio se incrementa tanto. Procesos que, según ello, añaden valor al producto y que denominan costes indirectos. Pues bien, revisando esos supuestos costes indirectos, muchos de ellos son soportados también por los proveedores de la materia prima. ¿O acaso los pescadores no tienen seguros, mermas, ocupación de espacio, coste de gestión de residuos, costes de embalaje, transporte e impuestos? 

Cada vez se exige más a los pescadores, agricultores y ganaderos a través de normas de higiene, seguridad, etc y cada vez se les paga menos por los productos. Como sigamos así acabaremos por tener que comer ADSL, Gasolina, Sofás de IKEA y Teléfonos Móviles, porque serán los únicos fabricantes que soporten este escarnio. ¿Hemos olvidado lo que es un producto de PRIMERA NECESIDAD?

Para cerrar más la soga al cuello puesta a los pescadores, los pescaderos se ponen de acuerdo antes de entrar en la rula (lonja) para pujar más o menos y acabar poniendo el precio que más les interese. Sale a subasta una partida de Dorada y nadie puja excepto uno, que se lo acaba llevando a un precio irrisorio. Luego, fuera de la rula, ya se entenderá y arreglará con el resto de pescaderos que han pujado por otros productos intercambiando mercancía. Una vergüenza.

Por si alguno todavía no lo ve claro, y dado que una imagen vale más que mil palabras, voy a mostrar dos instantáneas tomadas un día de rula en la Lonja del Pescado de Puerto de Vega (Asturias). Creo que resumen muy bien toda la exposición anterior.

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